A cada cual lo suyo
Es lógico que cada trabajador tenga que tener sus responsabilidades y que no tiene todo que recaer sobre el jefe. Pero el jefe tiene que ser responsable de sus propias decisiones o indecisiones.
En esta categoría puedes encontrar desde los primeros pasos en la instalación de software libre hasta el manejo de redes de manera sencilla, sin grandes complicaciones. Y no nos olvidemos del hardware... Saber cómo se llama cada cosa y para qué sirve te puede llevar muy lejos en el uso de la tecnología doméstica.
Es lógico que cada trabajador tenga que tener sus responsabilidades y que no tiene todo que recaer sobre el jefe. Pero el jefe tiene que ser responsable de sus propias decisiones o indecisiones.
Siguiendo la senda de las distribuciones derivadas de Arch Linux, después de una experiencia no del todo satisfactoria con Antergos la mente se me va, lo quiera o no, en busca de Manjaro. Por si no había quedado claro en el artículo anterior lo vuelvo a repetir: Antergos es muy buena, pero no es para cualquiera. De ahí que pase hoy a revisar un sistema que está más enfocado a otro tipo de usuario, más novato en GNU/Linux y que ha alcanzado en los últimos años una tremenda relevancia por méritos propios. En análisis pasados solía tomar como referencia la versión con escritorio XFCE, por ser el buque insignia para los desarrolladores, pero en esta ocasión me he querido atrever con Plasma, animado por los comentarios y las buenas sensaciones que en otros ha causado. Y vaya si me alegro de haberlo hecho.
No quisiera entrar en interminables discusiones acerca de cuál es el hardware óptimo para un servidor hogareño. Espero me disculpen si mi hardware de elección no es un HP microserver con procesador Xeon, o si está muy lejos de un Ryzen 7 2700 con “undervolting” o “underclocking”. Tampoco es un PC antiguo en desuso como el que muchas personas pueden tener en algún rincón oscuro de la casa. Y cuidado, no se me malentienda, que ambas opciones son buenas, la primera con gran poder de procesamiento y buen consumo energético; la segunda para ir conociendo y entrando un poco en el tema de los servidores. Por supuesto, he experimentando un tiempo con las eternas Raspberry pi 2 y 3. Cumplen con su función pero no son lo rápidas que uno quisiera y además, uno se va a dormir con cierta intranquilidad, al dejar la pequeña mini-pc encendida toda la noche descargando ISOs o moviendo grandes archivos de un sitio a otro. Un aspecto un poco más objetivo, es el hecho de que su bus ethernet no llega a ser gigabit, por lo que muchos descartan estas placas solo por este motivo. Eso sí, como laboratorio de pruebas es excelente, pero no le pidan mucho más. Lo mismo se puede decir de la vieja PC que utilicé un tiempo para entender cómo funcionan algunos de los sistemas operativos más conocidos en el mundo de los NAS y servidores.

Ya vamos entrando en materia… A partir de este artículo y durante algunos más me dedicaré a repasar los elementos de “hardware” cuyo control es imprescindible para obtener nuestra ambicionada fotografía “de calidad”. No son demasiados si somos estrictos en cuanto a su importancia. En cualquier caso, la cantidad de cachivaches y adminículos que constituyen esta cara afición podría extender esta “serie dentro de la serie” hasta el infinito. Así que vamos a centrarnos en lo imprescindible: sensor, objetivo y cuerpo de la cámara.
El análisis de un sistema operativo es algo complejo, tanto que sus conclusiones normalmente se suelen circunscribir al hardware similar a aquel en el que se lleva a cabo la prueba y no siempre salen las cosas como uno espera o desea. Quería comenzar mis colaboraciones en este sitio con buen pie, con la mejor disposición a destacar los aspectos positivos a la hora de revisar una distribución GNU/Linux, de ahí que la escogida fuese una con la cual siempre he tenido buenas experiencias, donde para más inri colabora uno de mis mejores amigos de toda la vida. Lástima que la impresión general no haya sido, en absoluto, todo lo buena que debiera.