Voy a completar la entrega anterior con un revelado de retrato en blanco y negro. Aunque los puntos esenciales de nuestro flujo de trabajo son idénticos a otros tipos de fotografía, hay unos cuantos trucos y técnicas que son de especial importancia para esta modalidad fotográfica. Vamos a repasar unos cuantos de ellos, que no todos.

En la entrega anterior sentamos las bases de nuestro flujo de trabajo en la fase de revelado; se trata, como visteis, de unas directrices muy básicas que permiten cierto grado de flexibilidad en su aplicación. Gracias a esto, y como veremos en esta entrega, se pueden mantener en muy diversos tipos de revelado; el que nos ocupa hoy, el retrato, es posiblemente uno de los terrenos más delicados para cualquier software fotográfico que se precie, por una serie de factores que iremos viendo a lo largo del artículo. Para empezar, os enseño la fotografía base, que ya habéis visto en alguna entrega anterior:

Imagen original abierta en Darktable. Curva base activada. Imagen cedida por Álvaro Nova. Licencia CC0 no comercial.

Primera fase: observación

Vamos a ir cumplimentando los diferentes pasos del flujo de trabajo con este retrato. El primero de ellos, la observación y detección de elementos narrativos, es muy sencilla en esta ocasión: Es un retrato sobre un fondo neutro, con lo que podemos centrarnos en detalles de la modelo que nos pueda interesar destacar. Y como en casi todos los retratos, el rostro de la mujer será el motivo principal. Por el tipo de encuadre (un plano medio largo) no voy a disponer de demasiado margen de detalle para centrarme en elementos concretos del rostro: los ojos o los labios no van a contener suficiente información como para hacer filigranas en la edición. En conclusión, creo que los puntos más interesantes de la imagen son los siguientes:

En la imagen, las tres zonas de interés de la fotografía.

Segunda fase: estrategia de revelado

No hay sorpresas: como no podía ser de otra manera, el rostro de la modelo será el protagonista indiscutible, y secundariamente la mano sobre la cadera, y el pelo. ¿Qué es lo que me interesa trabajar en cada uno de los casos? Mi idea es la siguiente:

  • Quiero iluminar el rostro todo lo que sea posible, tratando de resaltar los pómulos, los ojos y los labios.
  • Quiero contrastar un poco la mano, para que pueda ser advertida como otro punto de interés.
  • Creo que el pelo también tiene cierta importancia en esta imagen. Hay algunos brillos interesantes. Pero en principio, no es algo que deba preocuparme, al estar en tercera posición en mis prioridades.

Me decanto por el blanco y negro sobre el color porque tampoco detecto nada especialmente llamativo en los colores de la imagen: si los ojos de la modelo estuviesen más iluminados o el plano fuese más cercano quizá me lo pensaría, pero creo que esta pose está pidiendo a gritos el tratamiento en blanco y negro, gracias al cual voy a poder centrarme en esculpir los rasgos de la modelo. Si algo permite el blanco y negro es precisamente volcar toda la atención sobre los juegos de luces y sombras, y los consiguientes volúmenes. Esto es especialmente interesante a la hora de revelar retratos, sobre todo si, gracias a la iluminación de la escena o a las propias características de la persona retratada, las texturas o volúmenes de su rostro o cuerpo resultan llamativas. Así pues, ya he trazado, a grandes rasgos, lo que será todo el proceso de revelado. Vamos a continuar con la aplicación de herramientas.

Tercera fase: aplicación de herramientas

Sigo con el orden de mi flujo de trabajo a rajatabla: lo primero que voy a hacer es preparar mi lienzo. Y de nuevo lo tengo muy fácil: el encuadre no tiene nada que recortar, con lo que voy a gozar de todos los píxeles de los que consta la imagen para el revelado. Eso siempre son buenas noticias, pues aseguro el máximo aprovechamiento de mi archivo RAW.

La siguiente decisión es qué hacer con la curva base. Como vimos en el artículo anterior, en ocasiones nos interesará eliminarla, y en otras podemos sacarle provecho con algunas modificaciones, o incluso tal cual viene “de fábrica”. En este caso, y dado que la imagen está bastante subexpuesta, no creo que me sirva de nada desactivarla: el detalle de los medios tonos del rostro ya está ahí, así que no va a aparecer nada que no esté viendo ya si desactivo la curva. Pero sí que voy a aprovechar para darle un poco de luminosidad y retocar un poco las sombras:

Aplicación de curva base. Nótese que he utilizado la curva en su visualización logarítmica.

El retoque que vemos en la imagen anterior ilustra a la perfección lo útil que resulta la visualización logarítmica de la curva base cuando se trata de ajustar las sombras y medios tonos oscuros de una fotografía; La ampliación de estas zonas en la visualización me permite controlar al máximo los delicados equilibrios tonales sin alterar demasiado la imagen. El resultado, como era mi intención, es una imagen aplanada, pero algo más iluminada que la original, así que he conseguido un buen punto de partida para empezar el revelado.

El paso siguiente es la desaturación. Podría, si quisiera, volver a utilizar el mezclador de canal, con bastante garantía de éxito: darle más presencia a los canales rojo y azul suele dar muy buenos resultados en el revelado en blanco y negro de retratos. No obstante, esta vez voy a optar por otra estrategia, quizá algo más laboriosa, pero que me va a permitir enseñaros otras técnicas posibles. De momento voy a utilizar un plugin muy sencillo: el módulo “monocromo”:

Módulo “monocromo”.

El módulo “monocromo” dispone de una interfaz que me permite resaltar determinados tonos que se verán más o menos iluminados en el momento de la conversión a blanco y negro. La interfaz contiene un círculo cuyo tamaño puedo alterar con la rueda del ratón y que también puedo mover sobre el mosaico de colores que tiene debajo. En función de su posición obtendremos un revelado blanco y negro equivalente a la utilización de filtros del color correspondiente. Su uso no es demasiado intuitivo al principio, pero enseguida te das cuenta de que trastear hasta obtener un resultado aceptable es cuestión de segundos. En mi caso, suelo quedarme con círculos amplios más o menos centrados, lo que me asegura imágenes monocromáticas un poco planas, pero sobre las que puedo continuar trabajando después:

Aplico el plugin “monocromo”. La imagen se desatura, y obtengo un blanco y negro plano.

Este segundo paso culmina la configuración tonal de mi lienzo. A partir de aquí puedo continuar con los elementos narrativos de mi composición. El primero de ellos, cómo no, será el rostro. El comienzo de la edición, no obstante, no va a ser utilizando ningún tipo de máscara: voy a continuar con ediciones globales mientras sea posible. Lo que voy a hacer es pasar a trabajar con el plugin “curva tono”, con el que voy a empezar a “esculpir” los rasgos de la modelo. Para ello, voy a utilizar el cuentagotas incluido en el plugin, que me permite tener una indicación gráfica en la curva. Usando el cuentagotas, marco consecutivamente cuatro puntos sobre el rostro de la modelo: el primero de ellos en la frente, que suele contener los tonos más iluminados, y el resto en lugares sucesivamente más oscuros. En cada uno de los casos subo o bajo la curva en función de mis necesidades (generalmente, iluminando las zonas más claras y oscureciendo las más oscuras, generando contraste). Para mantener un control total, en lugar de mover la curva arrastrando con el ratón, lo que hago es situar el puntero sobre el punto de la curva que quiero modificar, hago clic sobre el y a continuación uso las teclas “arriba” y “abajo” de mi teclado para que la curva se eleve de manera suave hasta el punto que yo quiero. Este tipo de edición requiere de un poco de paciencia, pero me asegura poner las gamas tonales en los sitios exactos.

Curva tono: obsérvese la marca del cuentagotas sobre la frente de la modelo, y la línea que corresponde a esa gama tonal en la curva.

Evidentemente, al trabajar sin máscaras, las alteraciones que he hecho sobre los tonos del rostro se han aplicado también sobre el resto de la imagen. Pero de momento eso no me preocupa, pues lo que me importa es que se mantenga la “armonía tonal”: quiero que los tonos oscuros sigan siendo más oscuros que los tonos claros, de forma proporcionada y sobre toda la imagen. En pasos ulteriores tendré oportunidad de empezar a “romper” dicha armonía en favor de zonas concretas. De momento mi objetivo es que el rostro empiece a adquirir forma. Tampoco quiero exagerar con este tipo de edición, de forma que no voy a intentar subir o bajar la curva más de la cuenta: con obtener sombras bonitas me conformo.

Sigo esculpiendo: a continuación voy a utilizar el filtro de paso bajo, con la técnica de Harry Durgin. Ya sabéis cómo funciona: en el plugin de paso bajo controlo el deslizador de radio hasta que el desenfoque crea el contorno de los detalles que quiero resaltar: en este caso, los rasgos de la cara, las sombras de los pómulos y la barbilla:

Aplicación del filtro de paso bajo.

Cuando estoy satisfecho con esta “máscara” gaussiana, aplico el modo de fusión “luz suave” y obtengo una imagen más contrastada, con las sombras remarcadas y más volumen:

Arriba, la imagen antes del efecto. Debajo, el filtro de paso bajo aplicado, con algunos ajustes adicionales al radio, el brillo, el contraste y la opacidad.

La cosa va bastante bien hasta este punto. No obstante, he de tener en cuenta que las altas luces del reflejo del pelo están empezando a reventarse. Esto quiere decir que, evidentemente, la capacidad del rango dinámico de seguir estirándose por la derecha ha terminado. Sigo teniendo cierto margen aún por la izquierda, así que voy a continuar adelante y a marcar el punto negro. De nuevo tengo varias opciones: Podría utilizar el plugin de exposición, con el deslizador de negros. Pero sé que en una imagen con un rango tonal tan delicado como esta, el deslizador de negros probablemente ocasionaría desperfectos no deseados. Así que voy a volver a la curva base, de nuevo utilizando la visualización logarítmica. Voy a necesitar crear un punto de control muy cerca del margen izquierdo para controlar con exactitud la extensión del negro puro:

Curva base con su ajuste definitivo. El rango dinámico de la imagen ya está fijado.

Llegados a este punto, ya tengo prácticamente una imagen aceptable. Pero todavía me quedan todos los ajustes de detalle, y la corrección de errores. A partir de aquí voy a empezar con el uso de máscaras. Y, de nuevo, voy a volver al rostro, con el que todavía no he acabado, ni mucho menos. quiero que irradie luz y que sea el protagonista indiscutible de la fotografía. Así que voy a utilizar el plugin de exposición para darle algo de luz, y a utilizar una máscara manual para localizar el efecto:

Arriba, la imagen antes del efecto, con la máscara trazada. Debajo, el rostro iluminado con algo más de medio paso. Obśervese la gran amplitud del desenfoque de la máscara, que disimula el efecto.

Voy a aprovechar la misma máscara para suavizar la piel del rostro. Esta es una tarea que se puede plantear de varias maneras, pero siempre siguiendo una premisa fundamental: la piel tiene poros, y esos poros deben ser visibles. Si cualquier retoque que haga sobre la piel de mi modelo elimina esos poros o marcas naturales, es que lo estaré haciendo mal. Existen algunas técnicas avanzadas para este menester, que veremos en otra entrega específica. Sin embargo, en la fotografía que me ocupa, con el tipo de plano que tiene, creo que voy a contentarme con usar lo que Darktable tiene por defecto. Me voy al plugin “suavizar” y abro el menú de “dibujo y máscara paramétrica”. A continuación, en el menú “máscaras no utilizadas” selecciono la ruta del plugin de exposición que acabo de utilizar; por último, voy a ajustar la aplicación del efecto para que no toque las sombras, ya que no deseo suavizar estas zonas. Esta fotografía me está poniendo las cosas muy fáciles, pues la diferencia tonal entre la piel y el resto de elementos de la cara me permite hacer una máscara paramétrica sin casi detenerme en detalles. Si la situación fuera más complicada, podría intentar limitar la aplicación de la máscara haciendo trazos más pequeños con la herramienta pincel, o tratando de combinar máscaras para proteger zonas. No obstante, en ese tipo de casos creo que sale más a cuenta utilizar programas externos (Gimp) para llevar a cabo la “limpieza de cutis”. Como digo, eso ya lo veremos cuando toque.

Arriba, la máscara híbrida sobre el rostro, protegiendo el detalle de cejas, nariz, ojos y labios. Debajo, el suavizado.

De momento me quedo con este resultado, y ya veré después si tengo que mitigarlo un poco. Ahora me voy a ir directamente a una nueva instancia de exposición porque voy a darle algo de luz a los ojos.

Arriba, antes de la aplicación del efecto. Debajo, los ojos iluminados ligeramente.

El retoque de iluminación de ojos siempre es delicado, aunque el blanco y negro suele ser más sufrido que el color. en este caso, mi intención era separar un poco el tono del iris del tono de la pupila, por lo que además de exponer un poquito, he subido unas décimas el valor de negros. De esta forma reordeno los tonos del ojo, estirando el rango tonal y dándole un poco más de contraste. Pero siempre hay que tener cuidado de que este retoque no resulte demasiado exagerado. De nuevo, dejaré los últimos retoques para el final. Voy a hacer algo parecido con los labios:

El mismo proceso de antes, pero con los labios.

¿Que nos queda? Creo que el rostro lo voy de dejar como está, a falta de los últimos ajustes. Ahora voy a ir a por los elementos secundarios: la mano y el pelo. La mano será fácil de trabajar. Voy a iluminarla de manera similar a los ojos y a los labios. Tan solo un toque de luz será más que suficiente para que gane presencia:

La mano, iluminada mediante exposición y ajuste de negros.

El pelo es harina de otro costal. Tras todos los procesos anteriores, me temo que jugar con las luces de esta zona podría arruinar los brillos de la zona derecha producidos por la iluminación en el estudio. De manera que voy a optar por otra estrategia para trabajar el pelo: voy a darle un enfoque extra mediante el filtro de paso alto:

De arriba a abajo: 1) Imagen antes del retoque. 2) Aplicación de la máscara. 3) Efecto de paso alto aplicado. Si no notas apenas diferencia, es que lo he hecho correctamente.

Una vez hechos todos los ajustes locales puedo hacer una comparación del resultado que he obtenido con el lienzo de partida:

A la izquierda, el lienzo de partida. A la derecha, la fotografía procesada.

A grandes rasgos, esto es lo que tenía en mente. No obstante, es momento de ser autocrítico y hacer un repaso a todos los plugins, porque me temo que algunos de los ajustes han resultado demasiado exagerados. Así que activo en Darktable la visualización de todos los plugins activos (el primer botón de la botonera de grupos, con el icono de “on-off”) y voy de uno en uno sencillamente bajando la opacidad hasta que esté satisfecho del todo. También voy a aprovechar para realizar tareas de limpieza, como eliminar alguna mancha del fondo, ajustar el enfoque y crear una ligera viñeta conforme al método que describí en el anterior capítulo. Y con esto ya podemos hacer una comparación triple:

A la izquierda, la imagen candidata de revelado. A la derecha, retoques de opacidad, viñeta añadida y eliminación de manchas. Imagen definitiva.

Y, básicamente, eso es todo. Como veis, he seguido el mismo esquema de trabajo que en el anterior artículo, aunque utilizando herramientas y técnicas ligeramente diferentes. En realidad, el flujo de trabajo tan solo debe ser eso, un esquema que me ayuda a realizar mi trabajo de forma sistemática y ordenada, de manera que pueda planificar el revelado de una manera eficiente y, sobre todo, eficaz. Por suerte, Darktable cuenta con todo lo que necesito para llevar a cabo de esta tarea de una forma que, además, es agradable.

En el capítulo siguiente seguiremos repasando técnicas, pero esta vez aplicadas al color. La historia se va a complicar un poco, aunque ya veréis que las ideas principales ya están trazadas.

Nota: Todas las imágenes, si no se indica lo contrario, son obra del autor de este artículo y se pueden usar libremente, citando la fuente. La imagen que encabeza este artículo (¿Alguno ha pillado el chiste?) es obra de nahidsheikh31, aparece en Pixabay y cuenta con licencia CC0 Creative Commons. Quiero agradecer a Álvaro Nova la gentileza de cederme el retrato.

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Josep
Lector
Josep

Enhorabuena. Muy buen trabajo y muy amplio. Lo estoy coleccionando para poder practicar siguiendo los pasos que indicas.
Te reitero mi agradecimiento y espero que sigas con este gran trabajo.

José María
Lector
José María

Estupendo trabajo jenofonte. Muy didáctico y fácil de entender, sobre todo para la gente nueva como el que te escribe que nos estamos animando al uso de este maravilloso programa llamado Darktable y el uso del entorno linux. Un abrazo desde Argentina.

JVare
Lector

Todo el curso es magnifico, y estos dos últimos artículos donde nos adentramos en ejemplos prácticos son de gran ayuda para aficionados como yo que no hemos hecho nunca un curso de fotografía.

RafaGCG
Suscriptor
RafaGCG

vamos mostruo que ya lo tienes chupao! Maqueta un PDF y deja un poquito de margen para una encuadernacion en gusanillo que es la mas barata. Que lo voy a llevar a un sitio de impresion para que me lo saquen en color. Entre tu libro y la version de Darktable para windows lo va a petar este sofware. Un abrazo!