Este va a ser un capítulo breve (o eso espero) pero no por ello menos importante (y esto lo espero aún más). Vamos a recapitular todo lo aprendido hasta ahora sobre las particularidades de Darktable en torno al revelado en color, y a completar el esquema del flujo de trabajo en esta fase tan importante. Y esto nos servirá para cerrar el que será el penúltimo capítulo de la serie. ¡Ya no queda nada!

El revelado en color es “muy suyo”

La frase que encabeza este capítulo tiene como intención replicar las sensaciones del fotógrafo a la hora de encarar el trabajo con el color en este programa. Es, por decirlo suavemente, frustrante. Como hemos visto, durante el proceso de revelado del color ocurren un montón de cosas inesperadas, que pueden terminar con la paciencia de más de uno: los negros provocan artefactos muy raros: la imagen tiende a empastarse; los blancos se queman enseguida, es difícil mantener el detalle en su sitio. Y para colmo, el color a veces hace sencillamente lo que le da la gana: a veces se satura, a veces aparecen colores inesperados que no tienen nada que ver con lo fotografiado, a veces no hay forma humana de conseguir una saturación digna… es un mar de problemas, es cierto, y, como vosotros, yo he sufrido en mis carnes lo mismo que vosotros. No obstante, es necesario tener una cosa clara cuando se trabaja con archivos RAW:

Los datos están ahí, solo hay que saber sacarlos.

En los capítulos anteriores, de manera somera, os he ofrecido unas cuantas de las claves que debemos manejar para poder tener ciertas garantías de éxito cuando trabajamos con nuestros ficheros fotográficos. Como decía al principio, este será un episodio de recapitulación, con lo que aportaré pocas sorpresas. Pero quizá más de uno me agradezca poner un poco de orden en un panorama un tanto caótico. De momento vamos a poner una detrás de otra las cosas que ya sabemos acerca de Darktable y el color:

  • El color y la luminosidad están íntimamente ligados. Esto es un hecho que debemos comprender hasta sus últimas consecuencias, porque probablemente es lo más importante que vaya a decir en este capítulo: los cambios en la luminosidad deben alterar el color, porque es así como funciona el mundo real. Los objetos en el mundo real reflejan la luz, y esa reflexión es la que nos permite percibir sus colores. Y las propiedades de estos colores deben depender necesariamente de la intensidad y color de la luz reflejada. De este modo, debemos andarnos con sumo cuidado a la hora de trabajar los colores de nuestras fotografías, sobre todo si no vamos a tener en cuenta su estrecha relación con la luminosidad de cada zona de la imagen. En este sentido, y en términos generales, un objeto se encuentra en su nivel máximo de saturación cuando no está reflejando una cantidad de luz “intermedia”, es decir: ni demasiado intensa ni demasiado débil. En estos dos casos extremos, el objeto aparecerá demasiado iluminado, y por lo tanto desaturado; o demasiado oscuro, y por lo tanto desaturado también, respectivamente. El color se encuentra a lo largo de todo el rango tonal (si exceptuamos el punto blanco y el punto negro), pero encuentra su máxima expresión en los medios tonos centrales.
Esquema de la saturación en objetos en función de la cantidad de luz reflajada: el máximo de saturación se encuentra en los medios tonos centrales.
  • Darktable cuenta con un montón de herramientas aparentemente redundantes, pero que en realidad no lo son tanto. En especial en lo relacionado con el tratamiento de la luminosidad: la curva base, la curva tono, los niveles y la exposición son plugins que pueden ser usados de muy diversas maneras, pero que están pensados para circunstancias distintas.
  • Al final, lo que hace el fotógrafo digital es “moldear” el histograma. si comprendemos bien qué información aporta este gráfico, y sabemos con exactitud cómo modificarlo, podremos estar preparados para colocar cada punto del histograma en su posición exacta con el fin de obtener los resultados que queramos, y no otros. Y, por supuesto, lo ideal es que conozcamos maneras de hacer este proceso lo más predecible y mecánico que sea posible, en aras de agilizar el trabajo.
  • Lo que vemos cuando abrimos un archivo RAW en el módulo de revelado no es “solo” el archivo RAW. En realidad lo que estamos viendo es el resultado de toda una serie de operaciones matemáticas que ofrecen una interpretación más o menos similar a la del momento de la toma. En este terreno entran en juego varios plugins que, por acción o por omisión, contribuyen al aspecto inicial de la fotografía: la curva base y el perfil de entrada son los más importantes. Esto en sí no es ni bueno ni malo: en realidad debe ser así, porque si no se hace ningún cálculo simplemente no veríamos nada en pantalla. No obstante, los desarrolladores de Darktable han optado por proporcionarnos, tanto en el plugin de curva base, como en el perfil de entrada, interpretaciones creadas por ellos mismos o por la comunidad que, en algunas ocasiones, pueden ofrecer resultados no deseados. Incluso en este primer momento, el de la apertura del archivo, es conveniente tener las ideas claras y tomar decisiones que, afortunadamente, podemos tomar gracias a la filosofía abierta del programa; quiero recalcar esto último, como aviso a navegantes: si no nos gustan las curvas bases o los perfiles de entrada, siempre podremos cambiarlos con un par de clics. En otros programas esto sería imposible.

Clasificando histogramas

Con todos estos mimbres vamos a empezar a construir nuestro flujo de trabajo. Os recuerdo que mi propuesta no trata de elaborar una “receta mágica”, sino una mera filosofía de trabajo, o, si queréis, un esquema mental a partir del cual construir nuestro procesado.

imaginemos, por lo tanto, que mi intención es revelar la fotografía de la mejor manera posible, buscando la máxima calidad. Parecerá una tontería, pero es importante subrayar esto último: en muchas ocasiones no vamos a necesitar un revelado de “máxima calidad”, y en esas ocasiones podemos ignorar uno, varios o todos estos pasos. Pero si lo que queremos es tener el control total sí que vamos a tener que, al menos, prestar atención a lo que voy a contar. El primer paso no difiere demasiado de lo que hacíamos con el revelado en blanco y negro: vamos a necesitar un lienzo sobre el que trabajar. Esto va a implicar dos acciones: por un lado, desactivar la curva base. Hacemos esto porque, aunque en muchos casos los resultados que nos da la curva base puedan ser aceptables, lo que queremos es obtener un RAW lo más neutral posible, con todos los datos listos para ser moldeados. Y la curva base activada, con su tendencia a la sobreexposición, no ayuda precisamente a este fin. El segundo paso es importante. A partir de aquí debemos observar el histograma, y averiguar qué historia nos está contando. Esta es una parte de FLAC que, os confieso, sigue a día de hoy en desarrollo. Para la realización de este manual he analizado unos cuantos cientos de configuraciones de histograma, y aún sigo aprendiendo cosas. No obstante, creo que ya me encuentro en disposición de poder contaros alguna cosa que tenga sentido, y que pueda ser de utilidad para sistematizar la tarea. A grandes rasgos, nos podemos encontrar con los siguientes “modelos” de histograma:

  1. Histogramas “cortos”: las zonas primera o cuarta carecen de datos. En situaciones extremas pueden faltar más zonas, pero la condición es que una de las de los extremos no tenga información. Estas son las imágenes más normales, y corresponden con fotografías bien expuestas en condiciones de luz “normales”, generalmente luz diurna.
  2. Histogramas “largos”: hay datos a lo largo de todo el gráfico, en las cuatro zonas en las que este se divide en la interfaz de Darktable. No son demasiado comunes en fotografías tomadas en circunstancias “normales”. Suelen corresponder con imágenes sobreexpuestas en el histograma de cámara.
  3. Histogramas de doble joroba: ya los conocemos, corresponden a circunstancias muy particulares de contraste máximo, y generalmente las dos jorobas se encuentras en las proximidades de la primera y la cuarta zona respectivamente.
Alineados por columnas, de izquierda a derecha: 1) histograma reducido. 2) histograma completo. 3) histograma de doble joroba.

¿Por qué hago esta triple clasificación? Porque, en mi opinión, cada uno de estos modelos de histograma nos va a obligar a tomar decisiones diferentes. Y esto es así por lo que mencionaba en el primer punto de la lista anterior, de cosas que ya sabemos: el color y la luminosidad están íntimamente ligados. Dicho de otra manera: cada uno de estos histogramas va a tener un comportamiento distinto cuando trabajemos luminosidad y color, y si no hacemos lo correcto, los resultados no serán los mejores. Ni qué decir tiene, en este momento es imprescindibles que observemos también si los datos del archivo RAW están intactos o hay algunas zonas quemadas o demasiado empastadas, pues todo ello va a influir también en las posibilidades que tengamos con dicho archivo.

A partir de aquí es cuando podemos elegir nuestro propio camino, pues el lienzo puede darse por finalizado con el simple hecho de desconectar la curva base. No obstante, y en especial si en vuestro proyecto antes del revelado está la obtención de colores saturados, os recomiendo que le echéis un vistazo a los perfiles de entrada. Sé que puede sonar un poco raro, pero en este paso vamos a hacer algo que puede suponer una mejora sustancial de nuestras fotografías en todo lo relacionado con el color. Tras hacer muchas pruebas, he decidido decantarme por no usar, o usar lo menos posible, el perfil de entrada predeterminado, que como sabéis es fruto del esfuerzo de la comunidad por aportar unos parámetros de luminosidad similares a los que vemos en la cámara a la hora de la toma. Mi opción personal es cambiarlo por el perfil “Adobe RGB (compatible)”, que como ya comenté en su día, tiende a oscurecer la imagen notablemente. Esto, que en principio es algo negativo, tiene una contrapartida beneficiosa: también satura notablemente los medios tonos. ¿Por qué? Por lo que decía más arriba: los colores saturados se sitúan en los medios tonos, y al subexponer, saturo. Sé que podría hacer esto de otras maneras, pero os invito a que experimentéis por vosotros mismos con los diversos métodos que tenemos en Darktable para subexponer imágenes, y comprobaréis lo que yo he comprobado ya: los plugins que trabajan la iluminación en Darktable no consiguen, por una razón u otra, tan buenos resultados con los colores de los medios tonos. Con mi técnica conseguimos una primera reorganización del histograma, orientada a “arrastrar” tonalidades hacia la zona central de datos.

Las mismas imágenes de antes, con el perfil Adobe RGB (compatible) activado. Nótese la notable subexposición y la consecuente saturación de los medios tonos.

Para compensar este aparente problema debemos activar la corrección del perfil de entrada, que es el plugin que está a continuación de este en la interfaz del programa. Es a partir de aquí donde la división de tres grupos de histogramas cobra relevancia, pues cada uno de ellos debe tener un tratamiento un tanto diferente. En cuanto a los histogramas “cortos”, los que no llegan a los extremos o no cubren completamente el histograma, la corrección debe orientarse a la búsqueda de los mejores medios tonos posibles. Dicho de otra manera: nos fijaremos en el color, y solo en el color. De la luz nos encargaremos después, pues vamos a contar con margen de sobra, bien sea por la izquierda, por la derecha o por ambos lados. En cuanto a los histogramas “llenos”, que cubren todo el histograma, mi recomendación es que ajustemos el histograma intentando dejar marcado el punto negro de la imagen. Una vez localizado el punto negro (no os olvidéis usar el botón de señalización de subexposición en la parte inferior de la interfaz), podemos continuar manejando los dos deslizadores del plugin hasta dejar, como en el caso anterior, los medios tonos a nuestro gusto. Insisto, nos estamos fijando en el color. El caso más complejo es el de la “doble joroba” en el histograma.En estos casos, suelo optar por fijarme en las zonas de altas luces de la imagen y dejarlas lo mejor posible, aunque sea a costa de dejar las zonas de sombras completamente oscuras. Tendré tiempo más adelante para trabajar esas zonas ya dentro de la fase de revelado. De resultas de todas estas operaciones obtengo lo que será mi auténtico “lienzo” sobre el que empezar el revelado:

Nuestras imágenes de prueba, con el perfil de color de entrada corregido hacia los medios tonos.

Este es mi punto de partida para lo que será un revelado “normal”. O dicho de otro modo, yo hago manualmente lo que los compañeros de Darktable hicieron por mí a la hora de implementar las curvas base y los perfiles de entrada predeterminados de cámara. Mis modificaciones, sin embargo, tienen ciertas diferencias con un RAW recién abierto normal: están más saturados, y en algunos casos hay partes completas de la imagen que están casi terminadas. Esto es bueno, por que me permite mucha flexibilidad: en los casos en los que tenga cierta prisa o no tenga pensado dedicarle mucho tiempo al procesado de una imagen, a partir del punto en que me encuentro puedo, mediante un par de plugins, llegar a resultados muy aceptables. Si, por el contrario, lo que me apetece es dedicarle más trabajo a una fotografía, revelar por zonas, o experimentar con otros plugins, este es también un buen punto de partida. Y todo porque he dejado los medios tonos en un “punto dulce”, y el trabajo en los extremos del histograma lo dejo para más adelante. ¿Parece mucho trabajo? En realidad, este método está pensado para ahorrar tiempo, y no para perderlo: recordad que podemos crear un estilo con los dos plugins y la curva base desactivada en modo neutro, y que podemos cargar este mismo estilo a un grupo de imágenes simultáneamente en el módulo mesa de luz… de forma que, en realidad, los primeros toques que hagamos a la imagen consistirán en meros ajustes de un par de deslizadores en el corrector del perfil de entrada.

¿Cómo continuar? De nuevo, la respuesta a esta pregunta depende del tipo de histograma de partida. Para el histograma corto lo suelo tener fácil: ajusto el punto negro y el punto blanco con exposición, y los medios tonos con niveles. Por qué precisamente estos dos plugins y para estas dos funciones: en realidad podría hacer esto mismo de otras formas (con curva tono, sin ir más lejos). Pero para revelados rápidos son las herramientas más prácticas. Además, trabajar con el plugin de exposición me parece una delicia, por los excelentes resultados que da en imágenes con “espacio” en los extremos. Por su parte, el plugin de niveles es ideal para trabajar los medios tonos conservando cierta armonía tonal y lumínica, a diferencia de los problemas que podemos encontrarnos con el plugin de curvas si no lo controlamos bien. En definitiva, este par de plugins es ideal para vagos.

De arriba a abajo, el “modelado” de histograma: 1) curva base desactivada. 2) perfil Adobe RGB (compatible) activado. 3) Perfil corregido con atención a los medios tonos. 4) ajuste de exposición: el histograma se “estira” hacia los extremos, pero la “cumbre” está orientada hacia la izquierda. 5) Ajuste de medios tonos mediante niveles: el histograma se “endereza”.

En cuanto a los histogramas “llenos” nos encontramos con el obstáculo de que no vamos a poder usar el plugin de exposición de la misma manera que en el caso anterior. Podemos, si queremos, hacer uso de las máscaras paramétricas si de verdad nos encontramos cómodos con este plugin, pero en realidad será más cómodo usar la curva base o curva tono para los ajustes lumínicos básicos de la fotografía. En cualquier caso, los medios tonos pueden seguir ajustándose con el plugin de niveles.

Es quizá el último grupo, el de la doble joroba, el que más problemas presenta. En este caso, el trabajo sobre la imagen va a depender mucho del histograma y de las posibilidades que realmente tiene la fotografía. Debemos tener en cuenta el hecho de que los histogramas de doble joroba corresponden con imágenes que, ya de partida, tienen luces altas y sombras en alto contraste. En estos casos, y dependiendo de la intensidad de contraste, podemos trabajar de una manera similar al grupo anterior, o probar con métodos más agresivos para conseguir la gama tonal y de luminosidad deseada: plugins como “sombras y luces altas” o “mapeo tonal global” serán nuestros mejores aliados. Y no olvidemos que siempre podemos contar con la más tradicional técnica de emplear selecciones manuales para el trabajo con zonas mediante exposición. Como de costumbre, el último toque se consigue con el ajuste de medios tonos con niveles.

Ajustes finales. La tercera columna ha tenido ajustes de tipo diverso, mediante selecciones paramétricas en el primer caso, y mediante selecciones manuales en el segundo y el tercero. El resto de imágenes solo han sido tratadas mediante exposición, curva tono o niveles.

A partir de aquí ya puedo continuar con el flujo de trabajo como si tal cosa, en función de mis necesidades estéticas del momento: ajustes de balance de blancos, de saturación, de detalle y de correcciones tendrán lugar en este momento. Y de este modo puedo ofreceros el esquema completo del flujo de trabajo en revelado:

Esquema del flujo de trabajo de revelado, completo.

Creo que ahora queda más clara mi filosofía a la hora de diseñar un flujo de trabajo adecuado: quería que fuese simple, y que pudiese cubrir la mayor parte de posibilidades de revelado, incluyendo toda clase de escenarios. No es una receta mágica, sino una guía.

Creo que por ahora es suficiente con el asunto del revelado digital. El próximo episodio estará dedicado a los archivos de salida, y ya será el último.

Nota: todas las imágenes son obra del autor de este artículo, y pueden ser usadas libremente, siempre que se cite su autoría.

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