Un clásico, el clásico entre los clásicos, el tope de la gama, es lo que podíamos llamar “el cheque de la puerta”. Es ese dinero, aumento de suelo u otro que te ofrecen justo cuando estás diciendo que te marchas de la empresa. Por eso el nombre es lo que te ofrecen cuando agarras la puerta para irte.

Aunque hay gente que lo acepta -después de todo, esto va de ganar dinero- no es una técnica que recomendaría a nadie.

Si el trabajador acepta, que se prepare a solo recibir aumentos cuando amenace con irse y ese aumento no será gratis -más responsabilidades, más trabajo, etcétera-.

Para el empresario tampoco es muy buena técnica. Aunque -como ya he dicho – esto va de ganar dinero, no solo de pan vive el hombre. Si un trabajador ha llegado a esta situación es porque no solo su sueldo es bajo, sino porque hay otras circunstancias: estancamiento, no ver futuro en la empresa, poca flexibilidad…. Muchas cosas que no pueden resolverse solo con dinero.

Pero, se tome la decisión que se tome, hay algo que debemos preguntarnos. ¿Por qué ahora? ¿Después de tanto tiempo, hasta que no he dicho me voy, no ha sacado los billetes?. A partir de aquí, que cada uno tome sus propias decisiones…

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Fulano

Quién espera a que el trabajador esté en el umbral de la puerta para hacer una mejora contractual (ya sea salarial o no) es la misma persona que dice que va a cambiar cuando su pareja decide poner punto final a su relación. El movimiento se demuestra andando y es mejor andar todos los días que echar a correr detrás de algo o alguien que huye de nosotros.