A cada cual lo suyo
Es lógico que cada trabajador tenga que tener sus responsabilidades y que no tiene todo que recaer sobre el jefe. Pero el jefe tiene que ser responsable de sus propias decisiones o indecisiones.
Hay momentos en que no todo es tecnología... A veces también nos apetece hablar de otras cosas. Esperamos que los temas que toquemos también te gusten =)
Es lógico que cada trabajador tenga que tener sus responsabilidades y que no tiene todo que recaer sobre el jefe. Pero el jefe tiene que ser responsable de sus propias decisiones o indecisiones.
Una de las primeras malas praxis que tienen algunos jefes voy a catalogarla como El síndrome del señorito. Esto suele aparecer más en pequeñas empresas donde sólo hay un jefe y suele ser único accionista o accionista muy mayoritario. Como él es el único que ha puesto el dinero, tiene la sensación de que todo lo que hay en la empresa le pertenece y puede disponer de lo que necesite a su antojo.
Una vez que hayamos sorteado el primer paso de la migración, que consistía en desenvolvernos de forma fluida con las herramientas libres que luego utilizaremos en nuestro GNU/Linux, será hora de avanzar y ponernos otro objetivo. Se trata de un primer acercamiento. En este caso, el segundo punto de una migración exitosa tiene que ver con probar el sistema operativo en forma de Live. Se puede trabajar como si estuvieras en tu sistema, instalar aplicaciones, cambiar estilos, temas, etc Lo único que hay que tener en cuenta es que todo lo que hagas se pierde cuando apagas el equipo.
Es recomendable elegir 3 o 4 distribuciones y probarlas. Así se comienza a tener un primer contacto con Linux y ver las características de las diferentes distribuciones. etc. Esto también permitirá comparar y determinar cual o cuales de las distribuciones resulta más fácil, de nuestro agrado, etc
El segundo punto de una migración exitosa tiene que ver con probar el sistema operativo GNU/Linux. Para ello existen varias maneras, pero primero…
…dícese del horario laboral en que uno entra a su hora, como Dios manda, y sale cuando Dios quiere.
Aunque la jornada laboral media estipula 8 horas diarias -excepto en algunos trabajos, donde se estipula en el contrato- es algo que muchas veces es papel mojado.
Esto choca mucho con eso que llaman la conciliación familiar y laboral. Dicho en palabras que entendamos, trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
Esto es una de esas cosas que parece una tontería, pero no lo es en lo absoluto. Que en un espacio no diáfano – donde hay despachos – la puerta de un jefe esté abierta, dice mucho de la actitud con los trabajadores.