Verificar espacio en disco en GNU Linux con Ncdu
El artículo de hoy será bastante técnico, ya que hablaremos de la herramienta Ncdu, que nos permitirá obtener el espacio ocupado por ficheros y directorios en nuestros sistemas operativos preferidos.
Nuestro blog tocará muchos programas y aplicaciones, sobre todo libres, "como en libertad", aunque puede ocurrir que hablemos de algunos que no lo sean por motivos prácticos. Te lo haremos saber.
El artículo de hoy será bastante técnico, ya que hablaremos de la herramienta Ncdu, que nos permitirá obtener el espacio ocupado por ficheros y directorios en nuestros sistemas operativos preferidos.
Con un poco de suerte, este artículo va a suponer el cierre del capítulo de FLAC dedicado al repaso de los plugins de Darktable. Va a ser este un episodio un tanto peculiar, dado que no he encontrado una forma mejor de denominar este apartado que “plugins técnicos”, aunque perfectamente podría haberlo llamado “cajón de sastre” o “más plugins”. Ahora mismo vais a entender por qué.
Algunos personas, usuarias de sistemas operativos, ya sea por rapidez o practicidad, prefieren actualizar desde la consola. Otras descubren que la consola es rápida y práctica para muchísimas otras cosas como, por ejemplo, para formatear un disco.
En cualquier sistema operativo de escritorio, cuando conectamos un disco externo o unidad flash, el sistema nos alerta de que el dispositivo se ha conectado. Posteriormente, y si este se encuentra correctamente particionado y formateado, el sistema suele notificarnos que estas particiones y sus archivos están listos para ser utilizados.
Esto suele ocurrir en el 99% de las ocasiones…
¿Pero qué pasa cuando hay algún problema de formato en la unidad, o no está preparado de la manera adecuada? ¿Y si el disco funciona, pero lo que quiero es tirar, regalar o vender mi PC y lo mejor sería eliminar mis datos personales?
En el momento de escribir este artículo se cumplieron diez años desde que comencé a utilizar GNU/Linux de forma continuada. Antes lo utilicé de forma esporádica en diferentes ocasiones pero, o bien le faltaba madurez al sistema en su versión de entorno de escritorio, o bien no caló tanto como para quedarse definitivamente en mi escritorio, quizá por mi falta de madurez.
Hace diez años comencé con Ubuntu como distribución y, actualmente, esta distribución cohabita con Linux Mint. De hecho, las utilizo indistintamente, pues ambas están instaladas en mi equipo en diferentes particiones. En cuanto al entorno de escritorio, uso GNOME o Cinnamon, dependiendo de qué distribución esté utilizando.
Pero, ¿qué aplicaciones utilizo?
Sucesos recientes relacionados como casi siempre con las dichosas regresiones me han hecho pasar menos tiempo en Chakra y más en mi refugio de estabilidad predilecto: Linux Mint. La versión 18, como casi todas las distribuciones actualizadas, ha comenzado a fallar por el lado de Network Manager en mi equipo y, entre tanto la cosa se arregla o no, vuelvo a teclear desde la versión 17.3 Rosa, que en su día califiqué como un buen sitio para quedarse a vivir. Los que padecemos de distro hopping, versionitis o desktop hopping – o todo lo anterior junto, peor todavía – solemos hacer uso de Clonezilla para salvaguardar nuestras particiones ante tanta instalación y desinstalación, así que supuse que no tendría más que cargar de nuevo en mi disco SSD la imagen que contenía la distribución.
Y con la tontería, hemos llegado casi al final. El último punto que me queda por revisar en la versión “online” de FLAC es el relativo a los archivos de salida destinados a la impresión en papel fotográfico. Va a ser este un episodio con luces y sombras, pues en esta ocasión vamos a tener que mirar de frente a algunas de las limitaciones de nuestros sistemas GNU-Linux, relacionadas con la gestión de nuestras impresoras. Así que en este artículo, además de culminar con la última pieza nuestro puzle del flujo de trabajo fotográfico, voy a añadir algunas reflexiones de índole práctico que quizá sirvan para ahorrarse algunas frustraciones.