Distribuciones GNU/Linux
Breve introducción al proyecto Antergos
Entre tantas distribuciones GNU/Linux que existen, que has visto o escuchado mencionar, es posible que la que más te interese sea Arch Linux. Y no es para menos, por lo que se ve, es simple con toda su filosofía KISS, es muy rápida, posee Pacman, un gestor de paquetes que deja a muchos atrás en una carrera, y si falta algo en sus repositorios encuentras casi cualquier cosa en AUR. Pero espera, hay un problema: se te hace muy difícil el poder instalarla.
Manjaro KDE 16.10 Fringilla: sensacional
Siguiendo la senda de las distribuciones derivadas de Arch Linux, después de una experiencia no del todo satisfactoria con Antergos la mente se me va, lo quiera o no, en busca de Manjaro. Por si no había quedado claro en el artículo anterior lo vuelvo a repetir: Antergos es muy buena, pero no es para cualquiera. De ahí que pase hoy a revisar un sistema que está más enfocado a otro tipo de usuario, más novato en GNU/Linux y que ha alcanzado en los últimos años una tremenda relevancia por méritos propios. En análisis pasados solía tomar como referencia la versión con escritorio XFCE, por ser el buque insignia para los desarrolladores, pero en esta ocasión me he querido atrever con Plasma, animado por los comentarios y las buenas sensaciones que en otros ha causado. Y vaya si me alegro de haberlo hecho.
Una distribución fuera de serie con Knoppix
Hoy os hablaré de una distribución clásica, que hace años que no utilizaba y que me salvó de más de una. Se trata de Knoppix, una veterana que funciona desde un dispositivo USB , CD o DVD, en lo que se conoce como modo LIVE, y que podemos utilizar para nuestro día a día, sin tener que instalar nada en el disco duro de nuestro equipo.
La idea del artículo ha sido a raíz del último programa de preparación de Maratón Linuxero, en la que hablé de ella. Si no lo escuchaste, aquí te dejo un enlace.
Vamos allá.
KDE neon 5.8: algo más que un Plasma liviano
No es ningún secreto para nadie: KDE y su última implementación, Plasma 5, son mi suite de aplicaciones y escritorio preferidos desde hace bastante tiempo. Me inicié en GNU/Linux con el Gnome 2 que traía Ubuntu Feisty Fawn, pero rápidamente di el salto a ese océano desconocido, lleno de extrañas palabrejas con la letra K en ellas, llamado Kubuntu. Idas y venidas, distros y más distros, hasta acabar atrapado por la magia de Chakra y su único entorno. Por más que he intentado cambiar este hecho en sucesivos ataques de distro hopping no he logrado acomodarme a ningún otro salvo a Cinnamon, aunque echando en falta diversas características casi exclusivas de Plasma. También ocurre a la inversa, esto es, que creo que KDE adolece de algunas cosillas, pero en la balanza pesa más, por mucho, lo positivo que lo negativo.
Ubuntu GNOME 16.10: una opción interesante
Me ha costado bastante decidirme por un título adecuado para el presente artículo. Por regla general suelo encontrar uno o dos con cierta rapidez que resumen del modo deseado la experiencia de uso de la distribución GNU/Linux revisada en cada ocasión, algo que no ha sucedido con este sabor de Ubuntu. Y no ha sucedido porque la versión con GNOME del sistema de Canonical me deja un sabor agridulce, con importantes errores pero también grandes aciertos, de tal guisa que no estoy muy seguro de con qué aspecto quedarme. Va a ser cuestión de intentar explicarme en las líneas siguientes.



















